Jesús Emilio Vizuete

imagen de Jesús Vizuete

 Jesús Emilio Vizuete Sánchez nace en Solana del Pino C. Real. En 1959, a la edad de quince años, se traslada con su familia a Madrid y en 1982-87 estudia Dibujo y Pintura en Artium con D. Eduardo Peña.

Desde 1994-97 se interesa por la técnica del grabado y asiste a clases de grabado y técnicas calcográficas y compatibiliza la pintura con el grabado.

En 1986 comienza su trayectoria expositiva, realizando y participando en numerosas muestras expositivas a nivel nacional como internacional y participa en diversos talleres y encuentros de artistas en diferentes países europeos.  

La pintura de Jesús E. Vizuete ha pasado por distintas etapas durante su carrera artística. La representación figurativa de sus primeros años ha progresado hasta un expresionismo abstracto contemporáneo, en el cual se mantiene fiel a este movimiento artístico, creando un lenguaje propio en el que cada trazo se convierte en una acción de afirmación. Su gesto es firme, resuelto, casi visceral; parece que cada pincelada es la huella inmediata de un sentimiento y una emoción que quieren mostrarse a través de las formas tan personales y expresivas que Vizuete deja en el lienzo.

 Los cuadros de Vizuete no muestran imágenes del mundo exterior, sino que representan la lucha interna del artista por expresar lo que no se puede ver, sino solo sentir. En estas obras, el color se impone con intensidad y la materia pictórica cobra una presencia casi física. La pintura no narra: se expande, late, vibra. Cada composición parece emanar de un ímpetu elemental en el que la intuición reemplaza a la razón. Para este pintor, la pintura no es un silencio, sino una exclamación reprimida. Una conversación entre equilibrio y tensión, entre estructura e impulso. El trazo, cargado de energía expresiva, penetra la superficie del lienzo como si fuera una escritura secreta que el espectador está invitado a interpretar más desde la emoción que desde la razón.

Vizuete, convierte cada obra que realiza en un espacio abierto donde la mirada puede perderse y reencontrarse. Un lugar donde el gesto del artista permanece suspendido en el tiempo, recordándonos que, antes que imagen, la pintura es presencia: el rastro vivo de una fuerza interior que se niega a permanecer oculta.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies